La noticia del cierre de Tiendas Corona, una cadena con 70 años de historia en Chile, ha provocado una oleada de compras en sus liquidaciones. Un ejemplo de ello es Julia Mercado, una jubilada de 75 años que, sin planearlo, se encontró con una fila de cuadra y media en un local del centro de Santiago. Tras ser informada de la venta 3×2 por cierre, decidió sumarse y, gracias a ser de la tercera edad, pudo ingresar rápidamente, comprando tres chalecos por $15.000. Historias como la de la señora Mercado se replicaron en diversas sucursales, donde un abundante público hizo largas colas para aprovechar las ofertas, incluyendo una previa venta de todo a $5.000.
Los Desafíos Detrás del Cierre de Corona
La salida de Corona del mercado, no formalmente anunciada por la empresa, marca el fin de una era para esta multitienda fundada en 1955 por Leonard Schupper y que hasta ahora estaba en manos de sus hijos. Conocida por ofrecer productos económicos, especialmente ropa, y por ser pionera en el crédito para segmentos de menores recursos, Corona deja un legado de campañas publicitarias clásicas como “Sea un caballero como yo, compre en Corona” y “Corona lo soluciona”.
Christian Diez, profesor del Centro de Estudios del Retail (Ceret) de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, detalla que el segmento objetivo de Corona eran dueñas de casa y jóvenes de los grupos socioeconómicos C3 y D. Estos consumidores buscan “ropa que sea económica, con diseño atractivo, variedad razonable de productos, con posibilidad de pago a crédito y con tiendas ubicadas cerca de donde viven”. La disponibilidad de crédito, según Diez, es un “requisito muy importante” para este público.
Una Deuda Insumontable en un Entorno Hostil
El principal factor detrás del cierre de Corona es su incapacidad para solventar una deuda de $66.951 millones con diversos acreedores, incluidos bancos como Santander, Internacional, Security y Penta. Aunque la empresa había logrado superar un proceso de reorganización judicial previo, el segundo intento fracasó al no concretarse un préstamo de $22.000 millones que debían aportar sus accionistas. Previamente, la emisora de la tarjeta Corona ya había cesado operaciones por un alto nivel de mora. Este proceso se agravó notablemente durante y después de la pandemia.
Christian Diez contextualiza la crisis explicando que la industria del retail enfrenta “grandes desafíos de demanda, operación y competencia”:
- Demanda estancada: Causada por un menor crecimiento económico, un desempleo más alto que antes de la pandemia y un estancamiento en el crecimiento de los salarios reales.
- Ajuste operativo al e-commerce: Las empresas han tenido que invertir en sitios web, publicidad digital y logística de última milla, mientras mantienen tiendas físicas con rentabilidades decrecientes.
- Competencia intensa: Tanto a nivel nacional como global, con la explosión de plataformas online como MercadoLibre, Shein, Temu, AliExpress, Amazon, y la proliferación de tiendas físicas de origen chino, lo que “vuelve muy desafiante” el entorno competitivo, especialmente para clientes de bajos ingresos.
