El economista David Bravo, quien dirige el Centro Encuestas y Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, señaló en una entrevista para la primera edición de Radioanálisis que la situación del empleo en Chile es preocupante. Según Bravo, las cifras reflejadas por el Instituto Nacional de Estadísticas evidencian un deterioro en el mercado laboral, ya que la tasa de desocupación se mantiene en un 8,9%, indicador que el experto considera «muy alta». Comparó estos niveles a los registrados hace quince años, en 2010, cuando el país enfrentaba los efectos de la crisis financiera internacional y un devastador terremoto, lo cual significa que el mercado actual se encuentra en un punto de ‘fiebre’.
Para analizar el panorama, Bravo empleó dos indicadores esenciales: el primero es la tasa de desocupación, la cual se ha mantenido en porcentajes de 8% o más durante los últimos 30 meses, superando incluso los niveles previos a la pandemia. El segundo indicador es la tasa de ocupación, que ahora se sitúa en un 56,4%, un dato inferior al registrado antes del impacto global, lo que subraya el deterioro en la reinserción laboral de la población en edad de trabajar.
El economista lamentó que la recuperación tras la pandemia se vea obstaculizada en Chile, a diferencia de otros países de la región. Citará informes recientes de la OIT y la CEPAL, donde se evidencia que, a excepción de Chile y algunos otros casos como Panamá, la mayoría de los países latinoamericanos han alcanzado niveles de ocupación previos a la crisis sanitaria. En este sentido, Bravo subrayó que el país se encuentra con tasas de desempleo y ocupación desfavorables que demandan un reconocimiento urgente del problema para aplicar soluciones efectivas.
Criticó además la adopción de políticas enfocadas en incrementar de manera abrupta el salario mínimo, señalando que tales medidas fueron implementadas en un contexto en el que el dinamismo del mercado laboral era incierto. Según el experto, estos incrementos han tenido consecuencias negativas en la productividad y han contribuido a un aumento en la desigualdad, lo que resulta contraproducente para mejorar la calidad de vida y reducir la pobreza.
Finalmente, Bravo enfatizó la necesidad de desarrollar políticas de corto plazo para incentivar la creación de empleo, sin descuidar el reto de elevar la tasa de crecimiento económico a niveles de alrededor del 4% anual. Reconoció que, si bien existe consenso en la importancia de impulsar el crecimiento, el desafío radica en definir y ejecutar estrategias que logren reactivar el mercado laboral de manera sostenible, mejorando así las condiciones de vida de la población.
Autor: Roberto Sánchez