El debate sobre el salario mínimo ha cobrado relevancia recientemente, motivado tanto por las nuevas alzas aprobadas en el Congreso como por las propuestas surgidas durante la campaña presidencial. Previo a las elecciones primarias, la entonces candidata del Partido Comunista, Jeannette Jara, presentó la iniciativa de convertir al sueldo mínimo en un salario vital de $750.000 en un plazo de cuatro años, propuesta que en la actualidad mantiene como figura de la oposición oficial.
En este contexto, la OCDE ha lanzado su informe anual “Perspectivas de Empleo”, en el que se actualizan los datos de los diferentes países miembros en relación al salario mínimo. Según este análisis, entre enero de 2021 y abril de 2025 —fecha inmediatamente anterior al último aumento en Chile— nuestro país se ubicó en la cuarta posición de la OCDE en cuanto al crecimiento real (ajustado por inflación) del salario mínimo. Con un alza del 17,3%, Chile únicamente fue superado por Hungría (20,5%), Turquía (22,6%) y México (55,3%), cifra que contrasta notablemente con el incremento promedio del 7,9% observado en el conjunto del bloque.
El documento destaca que “los salarios de los trabajadores peor remunerados han mostrado un desempeño particularmente positivo, ya que en las 30 naciones con salario mínimo nacional se han registrado incrementos reales significativos”. Además, se señala que el sueldo mínimo corresponde al 49% del salario promedio en Chile, posicionándose como el octavo más alto dentro de la OCDE. Si se compara con la mediana del sueldo, el mínimo alcanza el 75%, superando únicamente a Costa Rica (87%) y Colombia (92,3%).
El informe puntualiza que, en la mayoría de los países analizados, el aumento del salario mínimo ha superado el crecimiento de los salarios medios, lo que ha contribuido a una mayor compresión en los niveles salariales más bajos. No obstante, reconoce que otros elementos, como la escasez de mano de obra en empleos menos calificados en Estados Unidos, también han influido en estos ajustes.
Paralelamente, un reporte del OCEC-UDP expone que, de concretarse el incremento al estimado de $750.000 (equivalente a US$1.613 en paridad de poder adquisitivo), Chile escalaria notablemente en el ranking internacional de salarios mínimos. Con este aumento, el país latinoamericano se posicionaría con el sueldo mínimo más alto de la región, superando a Costa Rica (US$1.186 ppp) e incluso estaría por encima de naciones desarrolladas como Estados Unidos (US$1.257 ppp), Estonia (US$1.448 ppp), Letonia (US$1.457 ppp), Eslovaquia (US$1.557 ppp) y la República Checa (US$1.609 ppp). Es relevante señalar que estos países tienen un ingreso per cápita en paridad de poder adquisitivo considerablemente superior al de Chile; en particular, el de Estados Unidos supera los US$89.000, comparado con los US$35.000 de nuestro país.
La OCDE advierte que las incertidumbres geopolíticas y las alzas en los aranceles podrían impactar la actividad económica y reactivar el riesgo de elevar la inflación en el futuro, lo que añade un elemento de precaución al panorama actual de crecimiento salarial.
Autor: Roberto Sánchez